Enamorado

«Si no puedes con tu enemigo, únete a él». (Sun Tzu)

Debutó en esto de correr sin ser muy consciente de haberlo hecho. Unos, miles, participaban en la San Silvestre Vallecana de 2009. Ella, en paralelo, también. Tiene el récord de ascenso condicionado a la cuesta de Vallecas: embarazada, con frío, granizo y lluvia, con botas y sin saber dónde tenía que ir.

Durante un lustro ha ostentado tres cargos vitales: compañera de viajes, animadora paciente y fotógrafa de meta. Sin quejarse, sin chanzas, con comprensión.

Un día de 2013, el martes 20 de agosto, quiso probar. Calzó sus Adidas de gimnasio, se puso los cascos y… a la calle. Aquel test duró 25 minutos. Un ratito corriendo, otro andando, un poquito corriendo, otro poquito andando hasta pararse en los 3.110 metros. Volvió a casa cansada y quiso repetir al día siguiente. Y al siguiente también. Y así, en una secuencia constante que se acerca al segundo aniversario.

Con poca experiencia en pruebas organizadas, un 5k, un 7k y 3 10k, detesta participar en citas tumultuosas porque dice sentirse incómoda cuando corre rodeada de mucha gente. En una decisión consecuente, se estrenará en el medio maratón, en Viena (Austria) y con otros 34.999 participantes.

En su casa es la atleta más rápida, la que más kilómetros entrena y la que nunca se lesiona. Vive en la pura anarquía. No entiende de ritmos ni distancias. Sale a correr y, simplemente,… corre. Mientras aguanta el cuerpo o la batería del móvil si ejecuta la aplicación Spotify.

La del turbante blanco es la ‘jefa’. (Foto de Vicente Vidal)

Este espécimen, atleta popular novata pero constante, es Ana María, mi mujer paciente y Santa. Sigue enfadándose, todos los días, cuando ‘olvido’ guardar la ropa en el armario. No entiende mi desmemoria a la hora de bajar la taza del water. Ni que la mesita de noche sea un caos, un caos organizado. Pero se sigue riendo si le cuento aquella vez que quise encender una vitrocerámica… con una cerilla.

No avanzo como deportista gracias a ella pero sin ella ni siquiera me pondría las zapatillas. Aguanta los cabreos por baja forma, los enfados de tonto lesionado y siempre, siempre, se apunta a cualquier excursión cuya principal finalidad sea participar en una carrera. Y es muchííííísimo mejor que yo.

¿Tú también se lo dices?

Cualquier día resulta bueno para declarar nuestros sentimientos. Sea en público o en privado. Aquí tienes un modesto alegato de corredor duro, fiable, lento, enamorado:

«Al lado de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer».

Valga este texto para felicitar a todas las corredoras enamoradas que conozco. Sea de su pareja o sea, simplemente, de la vida: Novatilla, Vicky, Neus, Gemma, Sara, Inma, Charo, Mayte, Tina, CarminaMaría, Patricia, Sandra, Saioa, Blanca, Andrea, Elsa, Loreto, Marga, Naiara, Izaskun


Me gusta esta entrada tal y como quedó en el momento de ser escrita. Aunque, obviamente, el paso del tiempo la ha dejado un poco obsoleta.

Desde ese 14 de febrero de 2015, Ana María ya ha corrido dos medio maratones: Viena e Isla de Formentera. Es justo dejar constancia de los avances de mi querida esposa.