Si no entrenas es imposible

«Corro una hora y me cambia el día. Corro muchos días y me cambia la vida». (@1404f60111e94ae)

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Si no entrenas es imposible. Y aún entrenando, ¿será posible? (Foto de @analba76)

La Pobla de Vallbona-Valencia, otoño de 2015

Querido amigo corredor:

Llevas tiempo sin preguntarme. Quizá has perdido toda curiosidad por mi. En caso afirmativo obvia el resto de las palabras escritas. Si no déjame que te ponga al día.

Sigo entrenando. Diría incluso que sigo entrenando como jamás lo hice en toda la vida. Cumpliendo las demandas del plan. Con constancia de trabajo estable: martes, jueves, sábado y domingo. Una semana sí y otra también. Sin parar. Con dolor, con el descanso justo y necesario pero no siempre suficiente.

Ha pasado una jornada más y queda un día menos. Parece que el 15 de noviembre queda lejos aunque yo lo vea muy cerca. No, no. No tengo miedo, canguelo, desasosiego ni pavor. No hay nervios. Estoy seguro que la noche anterior dormiré como pueda dormir cualquier otra noche. Siempre mal.

Esto no es el reto de mi vida. Llegar o no al final de los 42.195 metros será eso, acabar o no una prueba deportiva. Nada más y nada menos. Pero mi vida continuará igual. Y el día después, un lunes, toca seguir con la vida cotidiana. Nada cambia ni cambiará, excepto las agujetas. Casi que las deseo. Será una buena noticia.

Sí, es cierto que noto una evolución física en este cuerpo esculpido por Botero. Pierdo peso, me siento fuerte, más rápido, más resistente. Más completo. Puede. Y ya está.

Y, contra opiniones vertidas en mi entorno real y 2.0, no,… no soy ni seré un héroe, ni un valiente o espartano. Simplemente, soy y seré un simple atleta popular con el atrevimiento, la intención y la cabezonería de acabar una carrera… porque le apetece. Larga, más de lo habitual. A veces creo que la palabra más correcta sería, un inconsciente.

Preparar un maratón está siendo duro, muy duro. Tanto que, últimamente, reconozco haber entrenado con pocas ganas, sin motivación, obligado. Salir a correr porque tengo interiorizada la convicción de que debo hacerlo. La cabezonería anterior. Primero para poder estar en la salida. Después para participar con dignidad. Finalmente para conseguir cruzar la meta.

Acepto tu consejo. La frase total: «Si quieres, puedes».

Vale. Si quieres puedes pero si no entrenas es imposible.

Firmado: Joaquín, el Tractor de La Pobla

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